Alimentación y salud

¿Es malo comer carne todos los días?

¿Es malo comer carne todos los días?

La carne ocupa un lugar muy especial en la dieta de las personas y desde hace mucho tiempo hasta la actualidad se evalúan de diferentes maneras el efecto del consumo repetitivo de carne en nuestro organismo.

El consumo de carne según la Organización Mundial de la Salud

Pero lo que se debe hacer es desglosar el mundo de las carnes, por un lado están las carnes rojas y blancas, que tienen diferentes propiedades y grasas, por lo que hay que investigar en cada uno de los casos qué sería lo correcto para nosotros.

Se han lanzado estudios en los que decía que las carnes procesadas, ya sea beicon o salchichas, pueden causar cáncer de colon, pero no hay que llevar todo a un nivel extremo.

Las carnes contienen vitaminas y nutrientes esenciales, pero no para ser comidos todos los días. El equilibrio es siempre lo que debemos buscar. En el siguiente informe trataremos de descubrir qué es lo malo y qué lo bueno de la carne, para saber qué cuidados debemos tener y cómo sería el equilibrio justo.

El consumo de carne según la Organización Mundial de la Salud

Se le ha adjudicado a la Agencia Internacional de Investigación contra el Cáncer (IARC), un organismo que depende de la OMS un informe mediante el cual advertía que el consumo de carne puede producir cáncer y esto generó gran alarma en la población.

Lo cierto es que esta organización salió a desmentir que haya asegurado eso, sino que, haciendo una mejor lectura del informe, lo que quiso decir es que existen evidencias científicas de que una dieta constante de carne puede ser asociada al cáncer, pero esto no necesariamente significa que si consumimos cáncer vamos a contraer esta enfermedad.

De todos modos la OMS no estaba hablando específicamente de las carnes magras, tanto rojas como blancas, sino de las carnes procesadas, que son aquellas que han sufrido modificaciones del fabricante antes de llegar a nuestros hogares, como pueden ser los embutidos, el jamón o las salchichas.

Las carnes rojas

En el mundo de las carnes rojas ingresan toda carne muscular de los mamíferos, incluyendo en estas la carne vacuna, la de ternera, el cerdo, cordero, cabra y caballo.

En las carnes rojas y las vísceras, por el lado positivo, encontraremos mucha más cantidad y hierro que, por ejemplo, en las carnes blancas, pero lo cierto es que también presentan mayor contenido graso y muchas más purinas, que son las que degradan a las proteínas, contribuyendo a la generación de ácido úrico.

Las personas que tienen elevado el ácido úrico pueden sufrir de gota, por lo que a ellos se les restringirá completamente el consumo de carnes de este tipo.

El alojamiento de cristales de ácido úrico en nuestras articulaciones nos harán padecer inflamaciones y artritis y la carne roja contribuirá al empeoramiento de estos padecimientos.

También puede ser que nos gusten las carnes rojas más que las blancas porque son “más jugosas”.

Las carnes rojas

Ese jugo que tanto nos gusta responde a que las carnes rojas tienen una mayor concentración de grasas, incluyendo a las grasas saturadas, que son muy perjudiciales, sobre todo para aquellas personas que ya tengan los niveles de colesterol elevados.

Desde aquí te recomendamos que consumas carnes rojas de manera espaciada, utilizando los cortes más magros, para aportar la menor cantidad de grasas saturadas a tu cuerpo.

No es lo mismo comer un buen corte magro de cerdo que una parte muy grasosa de la vaca o la ternera. El cerdo está más recomendado para dietas de colesterol que sus hermanas vacunas.

Carnes blancas

Si bien hay una creencia de que las carnes blancas provienen solamente de animales que no son mamíferos, esto no es así, porque el pollo y el pavo son aves, pero el conejo es un mamífero y a su carne también se la coloca en el mundo de las carnes blancas.

Entre las ventajas de estas carnes blancas por sobre las rojas, la primera es que no le encontraremos tanta concentración de jugos con vemos en la carne vacuna o de cerdo y esto tiene que ver con que tienen muchísima menos cantidad de grasas.

El aporte graso de una pieza de pollo, por ejemplo, es de menos de un 10% por cada 100 gramos de carne. La gran cantidad de vitaminas que estas poseen son el aporte justo de aminoácidos que nos ayudarán a desarrollar de mejor manera nuestros tejidos corporales.

Por lo que, igual que las carnes rojas, no es que debamos eliminar las carnes blancas completamente de nuestra dieta, sino que tenemos que regular su consumo y llevarlo a unas 3 veces semanales, combinándola con otros alimentos, para aportar también a nuestro cuerpo otro tipo de nutrientes que no sea solo el de esta carne.

El pescado

En este juego nutricional y en el que la división está marcada entre carnes rojas y carnes blancas, el pescado entraría en el mundo de las carnes blancas.

En el mundo del pescado, se puede decir que existen variedades blancas con una proporción mínima de grasas y otros pescados azules con una mayor cantidad de la misma, pero a diferencia de las otras carnes blancas o de las carnes rojas, estos no poseen grandes concentraciones de grasas saturadas.

En el pescado existe una importante dosis de ácidos grasos que sirven de mucho para nuestra salud, como ser el omega 3 entre otros.

Incluso en pequeñas proporciones semanales, el pescado mejorará la calidad de las proteínas que se consumen día a día y proporcionan aminoácidos más que necesarios en nuestra alimentación y un estudio reciente también develó que sus grasas se encuentra un componente vital para nuestro desarrollo mental, sobre todo en la edad temprana.

En conclusión, la carne en general no es mala consumida en las proporciones necesarias. Todos los excesos son malos y las carencias también. El equilibro es lo mejor. Por lo tanto, te recomendamos nuestro menú del día, para que puedas habituar tus hábitos alimenticios.

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